Bodegas Tamaral invita a brindar esta Navidad con su vino más elegante

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Con su elegancia tanto en el sabor como en la presentación, Tamaral Finca Velia se convierte en el
vino ideal para acompañar las mesas en estas festividades navideñas.

La sofisticada botella de Tamaral Finca Velia envuelve un vino de color picota con ribetes rojo rubí, que revela su característica frescura. Las uvas, vinificadas de manera manual y criadas durante 14 meses en barricas nuevas de roble francés, han dado lugar a una amalgama de aromas primarios con toques de frutas muy maduras, frutos rojos y regaliz. En nariz, exhibe una gran complejidad, destacando notas de canela y vainilla, sin perder su tono afrutado.

Este 100% tempranillo, que se vendimió de manera manual, procede de cepas situadas a más de 900 metros de altitud en Pesquera de Duero y que cuentan con un rendimiento controlado de menos de 3.000 kg por hectárea para garantizar la calidad final del producto.

La fermentación y la maceración de Tamaral Finca Velia 2020 se realizó en depósitos de acero inoxidable a una temperatura controlada de 26 grados. En este proceso, que se extendió durante 3 y 4 semanas, se realizaron varios remontados diarios que contribuyeron a exprimir al máximo el potencial de este vino excepcional.

Tamaral Finca Velia ha recibido reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional por parte de la crítica especializada. El Master of Wine Tim Atkin y la publicación sectorial Vinous han coincidido al otorgarle una puntuación de 93 puntos a esta joya de Bodegas Tamaral.

Durante las festividades de Navidad, Fin de Año, Reyes y en cualquier ocasión especial, Tamaral Finca Velia 2020 se convierte en la elección perfecta para complementar las mesas cotidianas, especialmente con sus maravillosas armonías con una variedad de preparaciones de carne.

PVP recomendado: 36,70 euros

Sobre Bodegas Tamaral

Bodegas Tamaral tiene su origen en el año 1997 en Peñafiel, la Milla de Oro de la Ribera de Duero, gracias la Familia De Santiago Torío. Sus viñedos, que cuentan con cepas maduras que van desde los 30 a los 100 años, se encuentran repartidas entre Peñafiel, Castrillo del Duero y Pesquera.

El trabajo, el esfuerzo y la pasión se reflejan en unos vinos, en los que predomina un tempranillo con un carácter personal y único. Su misión no se centra en la cantidad sino en la calidad de cada uno de sus caldos con un férreo control de cada uno de los procesos de producción que aúnan técnicas de agricultura tradicionales con equipamiento de última generación.